sábado, 9 de mayo de 2009
ZEITGEIST: a 10 week writing competition about the spirit of the times.
She’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people crossing front her door.
Days go by, night trough night, moon by moon, and she’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people growing old crossing front her door.
Her hair is sweetly white, her face full of wrinkles. Deep dark eyes, thin pale lips, not sure of making a smile or a sad expression; delicate soft hands holding.
Her legs ache, her back ache, her hands ache, her foot ache. And she’s sitting in her rocking chair still.
She’s all alone and thinks – happy birthday dear, another year, happy birthday dear Leonel-.
Dear Leonel has sons, dear Leonel has grandchildren, dear Leonel has great grandchildren, dear Leonel had a dear Fred, passed away long ago. She’s sitting on her rocking chair still.
Death has forgotten her for it has had to take her a few years ago.
She calls out her cat, her only company, looks at its eyes, and remembers.
Singing lullabies recalls her infancy, now whistling recalls her youth and crying recalls her loving marriage. Cries in vain, she knows he won’t come back.
Then she smiles remembering faces, young faces, grown faces, her sons’ faces, her great and grand children’s faces. Even though she has loose strength to play and enjoy with them, dear Leonel loves them, and they love her back.
Still today she’s all alone sitting on her rocking chair. But she’s ok. All alone.
Her cat looks at her eyes, if it could only understand why her eyes where so deep.
Deep in memories, some happy, some sad. Full of live, full of death, full of weakness, full of strength.
But those memories keep her alive, for every wrinkle she has it’s a different experience in life.
And every ache it’s another pill, every new pain it’s a new medical recipe. She doesn’t care about technology; she doesn’t care if that’s the cause of her so prolonged life, what she cares about its how long she’ll be next to her dear Fred.
Counting every day she makes a scratch on the rocking chair’s arm, since that fatal day. However she doesn’t want death, she wants life, she wants dear Fred alive.
From the rocking chair she can see an old portrait of her with a tall not so handsome man, with a big smile and black hair. With dear Fred holding hands.
Delicate soft hands holding.
It’s not medicine what keeps dear Leonel alive, its life itself, its love.
She’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people growing old crossing front her door. She looks back fondly. She looks back sadly.
And still she looks forward hopefully, just living day by day, for the years dear Fred had taken from her.
She’s all alone and thinks - happy birthday dear, another year, happy birthday dear Leonel-.
She watches the world go old with her from her front door.
It’s not medicine what keeps dear Leonel alive, its love. Its love.
miércoles, 6 de mayo de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
Tarde que pinta la playa de colores que me pinta a mi de gris.
Seguí caminando, pensaba en lo hermoso del paisaje y cómo este se burlaba de mí y de lo irónica que es la naturaleza con el hombre. La tarde se vestía de fiesta y romance cuando yo no me podía quitar de la cabeza soledad y vergüenza. Paré y miré hacia el mar, éste reflejaba los destellos del cielo recordándome lo grande y vasto que era cuando yo no me podía sentir más pequeña e insignificante. El viento despeinaba mi pelo haciéndome caer en cuenta que lo que se despeinaba era mi mente, todo estaba invertido. Contrastaba con aquel paraje de luz y sol.
Tenía la vista perdida en el mar pensando en el por qué. Hace unos días había tenido la oportunidad de saber lo que pasaba pero no me atreví a preguntar… no me atreví a enfrentarme una vez mas con las únicas armas que poseo, mis sentimientos.
Ahora me encontraba sola y con miedo de hablarle, sintiéndome absolutamente estúpida.
Una voz me llamó, reaccioné, sonreí como siempre hago disfrazando aquellos sentimientos (como suelo hacer a menudo) y seguí caminando, no estaba sola y a pesar de eso, me seguía sintiendo insignificante. El calor me fastidió y terminamos por tirarnos al agua, les seguí la corriente y empecé a reír y juguetear con mis amigos, pretendiendo que nada había pasado, que después de todo yo seguía igual y feliz como siempre. Engañándome a mi misma. Y en el horizonte, la tarde vestida de fiesta y romance, no paraba de burlarse de mí.
lunes, 23 de marzo de 2009
Una pequeña diferencia
Detrás de esa máscara de seguridad y seriedad poco común en mi, había una niña poco segura de que le fueran a escuchar, que tenía cierto miedo de alzar su voz por ser poco común, por no ser totalmente aceptada por la mediocridad de la sociedad.
Me temblaron las manos de tal manera que tuve que tomar el micrófono y mi hoja de discurso con las dos manos. Alcé la mirada, todos los ojos estaban puestos en mí.
Tomé aire y continué leyendo, recitando aquello que había escrito una noche antes, llevada por la adrenalina de lograr un cambio.
Terminé. Aplaudieron. Aplaudieron fuerte, sonreí y agradecí con una sonrisa. No estaba segura siquiera de que lo recitado fuera realmente importante. Por lo menos aquella máscara de seguridad me ayudó a tener una buena presencia en el estrado.
Leyeron muchas ponencias más y cada vez me sentía más feliz, no era la única, por supuesto que no era la única, descubrí que quedan muchas personas todavía con moral y con escrúpulos.
Me escucharon, me aceptaron, alcé mi voz junto con todas esas personas, y logramos un cambio, de aquellos cambios que el país necesita para mejorar, nuestro México puede mejorar y hay tantas cosas que hacer.
Hoy sí tengo el derecho a opinar y quejarme por lo que está mal, pues hice lo que la mayoría de las personas no hacen, y es realmente poner soluciones a los problemas, participar y hacer que los demás te escuchen, por tan solo dos minutos, puedes hacer una pequeña diferencia, que traen grandes consecuencias.
sábado, 28 de febrero de 2009
La grandeza de lo pequeño
Hicimos este cortometraje para el VIII congreso de jóvenes de la UP. Yo digo que está bastante bien, pero ustedes tienen la última palabra.
Elegimos el tema mi huella en el mundo y para explicarlo utilizamos la ley del caos, la cual dice
que de cosas pequeñas surgen inmensidades. Nuestra visión es que no se necesita
hacer un gran movimiento, juntar masas de personas o tener fama para dejar tu huella, sino que se puede lograr a partir de cosas pequeñas de la vida diaria.
Tus acciones, aunque parezcan insignificantes, pueden resultar enormes. Una buena acción trae consigo buenas consecuencias, no solo para ti, sino para todas las personas que te rodean. Por ejemplo, tirar una bolsa de basura en su lugar puede cambiar la vida de
muchas personas, pero claro
TODO DEPENDE DE TI.
miércoles, 4 de febrero de 2009
martes, 20 de enero de 2009
¿Para qué?
dejar de soñar para actuar,
actuar para avanzar,
avanzar para lograr,
lograr para tener,
tener para sentir,
sentir para vivir,
vivir para soñar.
Y volver a despertar.
Una botella de cerveza
De pronto me quedé sola en una mesa, sentada frente a la botella de cerveza que estaba tomando. No me importó no tener una conversación con alguien mas, me gusta mucho pensar y estar sola. Me tomé lentamente aquel líquido amargo que tanto me gusta, hasta la última gota. Me paré y fui por otra botella. Al sentarme de nuevo tomé las dos botellas con mis manos, la llena y la vacía. En ese momento se me ocurrió escribir a cerca de esto, no se si sea relevante o no pero sostengo que nuestros pensamientos caben en cualquier espacio.
¿Qué es una botella? ¿Que es ese líquido ámbar que la llena? No me quiero detener en la simple explicación de que una botella es un envase de vidrio y su contenido es el resultado de un largo proceso de fermentación. ¿Qué es realmente? El contenedor de miles de penas o de incontenibles alegrías, o tan solo el reposo de la mente.
¿Qué significa para nosotros?
Celebración, desgracia, riqueza, miseria, dicha…venganza. Historias en una vieja cantina.
A veces es amargo, a veces es dulce.
A veces es fuerte y otras muy suave.
Su deseo surge de un simple gusto o de la más mortífera adicción.
La simple idea me exaltó, ¿cómo se sentiría provocar tantos y diversos sentimientos en la gente?
lunes, 12 de enero de 2009
La verdadera crisis
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar las soluciones. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
Albert Einstein
Totalmente cierto, en mi opinión, es la incompetencia lo que nos reserva de seguir adelante, es esa crisis que nos impide crecer y superarnos, no solo como personas, si no en un gobierno, en una institución.
Aquella persona que se encuentre en una crisis parecida, creo que no tiene aún algo que lo aliente a vivir cada día, se convierte en una rutina sin sentido.