viernes, 10 de julio de 2009

El abismo de Helm

Se encontraban escondidos en la guarida. El miedo se podía oler en el aire.
Tambores. Tambores. Las mujeres abrazaban a sus pequeños pues los grandes se encontraban fuera, luchando por su vida. ¿Sobrevivirían a tal ataque? No tenían la más mínima idea ¿Volverían a ver a sus esposos? ¿A sus hijos mayores?
Tambores. Tambores. Dentro de la guarida nadie hablaba, las mujeres se limitaban a mirarse unas a otras con lágrimas de preocupación y miedo. Escuchaban los gritos de los hombres, el chocar de las armas, los suspiros de muerte. Podían casi oler el sudor y la sangre de los soldados caídos en la guerra que se debatía unos metros arriba del techo del abismo. Las luces de las antorchas creaban sombras que le daban un toque aún más trágico y siniestro a la escena, como si fueran las mismas sombras de los soldados en guerra.
Un cuerno sonó, refuerzos para los hombres habían llegado, las mujeres abrazaban aún más fuerte a sus hijos, como si sus hijos fueran esa luz de esperanza recobrada y a la que no querían renunciar.
De pronto, se escucharon fuertes golpes en la puerta, el pánico se abalanzó sobre la gente escondida que ahora cerraba los ojos para imaginar que estaban en algún recóndito lugar, donde no los pudieran encontrar. Donde la guerra, el miedo, el odio y la sangre no se juntaran de ninguna manera. Más golpes. ¿Serían los mismos hombres presos por el miedo que querían regresar desesperados a la guarida, o serían los mismos enemigos asesinos de sus maridos e hijos que venían por más sangre?
Nadie era capaz de moverse un centímetro, sus cuerpos se encontraban paralizados, a penas se atrevían a respirar.
Tras un último golpe, la puerta finalmente cedió. La luz blanca incandescente del nuevo día entró segando por completo a los que se encontraban dentro de la guarida. Mujeres jóvenes, mujeres viejas, niños, niñas. ¿Sería la luz del rescate, de la esperanza? …¿o sería la última luz que verían en su vida?

viernes, 19 de junio de 2009

Arte bajo el agua



Hoy me llegó un mail de Culture Now con asunto: Zena Holloway's art underwater.

Zena Holloway se especializó en fotografía en agua, creo que lo que logró es algo nuevo y hermoso… pues nada más veanlo!




Nuevo Estilo.
Buen Equipo
Excelente Paciencia.

viernes, 12 de junio de 2009

Colmo

Veamos, no tengo la más remota idea de lo que iré a escribir ahora, pero siento la necesidad de sacar algo que todavía no se que es, de cualquier forma, no a más de tres moscas se les antojará leer mi blog.
Me encuentro sentada sin nada que hacer (recalcando el castigo en el que me encuentro… y odio), tengo calor y tengo sed. Estoy enojada y mucho.
¿Qué maldito sentido tiene encontrarse en este maldito estado? Trato mil veces de convencerme como siempre lo hago “ya María José todo es mental”… caray pero hoy no puedo ni conmigo… ni siquiera quise escribir primero en papel como acostumbro por fastidio a ver mi propia letra que no me gusta ni tantito.
Odio el enojo, odio el castigo, odio mi estupidez y odio mi odio.
Y ya no quiero escribir más… que absurda.

sábado, 9 de mayo de 2009

ZEITGEIST: a 10 week writing competition about the spirit of the times.

My 150th birthday.

She’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people crossing front her door.
Days go by, night trough night, moon by moon, and she’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people growing old crossing front her door.
Her hair is sweetly white, her face full of wrinkles. Deep dark eyes, thin pale lips, not sure of making a smile or a sad expression; delicate soft hands holding.
Her legs ache, her back ache, her hands ache, her foot ache. And she’s sitting in her rocking chair still.
She’s all alone and thinks – happy birthday dear, another year, happy birthday dear Leonel-.

Dear Leonel has sons, dear Leonel has grandchildren, dear Leonel has great grandchildren, dear Leonel had a dear Fred, passed away long ago. She’s sitting on her rocking chair still.
Death has forgotten her for it has had to take her a few years ago.

She calls out her cat, her only company, looks at its eyes, and remembers.
Singing lullabies recalls her infancy, now whistling recalls her youth and crying recalls her loving marriage. Cries in vain, she knows he won’t come back.
Then she smiles remembering faces, young faces, grown faces, her sons’ faces, her great and grand children’s faces. Even though she has loose strength to play and enjoy with them, dear Leonel loves them, and they love her back.
Still today she’s all alone sitting on her rocking chair. But she’s ok. All alone.

Her cat looks at her eyes, if it could only understand why her eyes where so deep.
Deep in memories, some happy, some sad. Full of live, full of death, full of weakness, full of strength.
But those memories keep her alive, for every wrinkle she has it’s a different experience in life.
And every ache it’s another pill, every new pain it’s a new medical recipe. She doesn’t care about technology; she doesn’t care if that’s the cause of her so prolonged life, what she cares about its how long she’ll be next to her dear Fred.
Counting every day she makes a scratch on the rocking chair’s arm, since that fatal day. However she doesn’t want death, she wants life, she wants dear Fred alive.
From the rocking chair she can see an old portrait of her with a tall not so handsome man, with a big smile and black hair. With dear Fred holding hands.
Delicate soft hands holding.

It’s not medicine what keeps dear Leonel alive, its life itself, its love.
She’s sitting on her rocking chair all day long, watching the same people growing old crossing front her door. She looks back fondly. She looks back sadly.
And still she looks forward hopefully, just living day by day, for the years dear Fred had taken from her.
She’s all alone and thinks - happy birthday dear, another year, happy birthday dear Leonel-.
She watches the world go old with her from her front door.
It’s not medicine what keeps dear Leonel alive, its love. Its love.

domingo, 12 de abril de 2009

Tarde que pinta la playa de colores que me pinta a mi de gris.

Levanté la mirada, todo estaba en tonos naranjas, rosas y rojos, hacía mucho calor, baje la mirada otra vez y la luz de colores se reflejaba en la playa.
Seguí caminando, pensaba en lo hermoso del paisaje y cómo este se burlaba de mí y de lo irónica que es la naturaleza con el hombre. La tarde se vestía de fiesta y romance cuando yo no me podía quitar de la cabeza soledad y vergüenza. Paré y miré hacia el mar, éste reflejaba los destellos del cielo recordándome lo grande y vasto que era cuando yo no me podía sentir más pequeña e insignificante. El viento despeinaba mi pelo haciéndome caer en cuenta que lo que se despeinaba era mi mente, todo estaba invertido. Contrastaba con aquel paraje de luz y sol.
Tenía la vista perdida en el mar pensando en el por qué. Hace unos días había tenido la oportunidad de saber lo que pasaba pero no me atreví a preguntar… no me atreví a enfrentarme una vez mas con las únicas armas que poseo, mis sentimientos.
Ahora me encontraba sola y con miedo de hablarle, sintiéndome absolutamente estúpida.
Una voz me llamó, reaccioné, sonreí como siempre hago disfrazando aquellos sentimientos (como suelo hacer a menudo) y seguí caminando, no estaba sola y a pesar de eso, me seguía sintiendo insignificante. El calor me fastidió y terminamos por tirarnos al agua, les seguí la corriente y empecé a reír y juguetear con mis amigos, pretendiendo que nada había pasado, que después de todo yo seguía igual y feliz como siempre. Engañándome a mi misma. Y en el horizonte, la tarde vestida de fiesta y romance, no paraba de burlarse de mí.

lunes, 23 de marzo de 2009

Una pequeña diferencia

Me paré frente a la mesa, decidida y tratando de hacer una buena puntuación, un buen tono de voz. Leí mi discurso con atención, bien parada, decidida y firme.
Detrás de esa máscara de seguridad y seriedad poco común en mi, había una niña poco segura de que le fueran a escuchar, que tenía cierto miedo de alzar su voz por ser poco común, por no ser totalmente aceptada por la mediocridad de la sociedad.
Me temblaron las manos de tal manera que tuve que tomar el micrófono y mi hoja de discurso con las dos manos. Alcé la mirada, todos los ojos estaban puestos en mí.
Tomé aire y continué leyendo, recitando aquello que había escrito una noche antes, llevada por la adrenalina de lograr un cambio.
Terminé. Aplaudieron. Aplaudieron fuerte, sonreí y agradecí con una sonrisa. No estaba segura siquiera de que lo recitado fuera realmente importante. Por lo menos aquella máscara de seguridad me ayudó a tener una buena presencia en el estrado.
Leyeron muchas ponencias más y cada vez me sentía más feliz, no era la única, por supuesto que no era la única, descubrí que quedan muchas personas todavía con moral y con escrúpulos.
Me escucharon, me aceptaron, alcé mi voz junto con todas esas personas, y logramos un cambio, de aquellos cambios que el país necesita para mejorar, nuestro México puede mejorar y hay tantas cosas que hacer.
Hoy sí tengo el derecho a opinar y quejarme por lo que está mal, pues hice lo que la mayoría de las personas no hacen, y es realmente poner soluciones a los problemas, participar y hacer que los demás te escuchen, por tan solo dos minutos, puedes hacer una pequeña diferencia, que traen grandes consecuencias.

sábado, 28 de febrero de 2009

La grandeza de lo pequeño

Hicimos este cortometraje para el VIII congreso de jóvenes de la UP. Yo digo que está bastante bien, pero ustedes tienen la última palabra.

Elegimos el tema mi huella en el mundo y para explicarlo utilizamos la ley del caos, la cual dice
que de cosas pequeñas surgen inmensidades. Nuestra visión es que no se necesita
hacer un gran movimiento, juntar masas de personas o tener fama para dejar tu huella, sino que se puede lograr a partir de cosas pequeñas de la vida diaria.
Tus acciones, aunque parezcan insignificantes, pueden resultar enormes. Una buena acción trae consigo buenas consecuencias, no solo para ti, sino para todas las personas que te rodean. Por ejemplo, tirar una bolsa de basura en su lugar puede cambiar la vida de
muchas personas, pero claro
TODO DEPENDE DE TI.